La tutela: funciones, deberes y obligaciones

20/02/2019

¿Cuándo se inicia un proceso de tutela y cómo funciona? Todos los detalles en este artículo.

Cuando una persona pierde su capacidad de obrar motivada por diferentes causas, ya sea por enfermedad acaecida, accidente o bien haya sido por nacimiento, en su mayoría de edad, se debería instar un procedimiento judicial de incapacitación o modificación judicial de la capacidad, terminología empleada de acuerdo con la Ley de jurisdicción voluntaria, 15/2015, de 2 de julio, con el fin de una protección integral en su persona.

Puede iniciarse a instancia de los propios familiares, de terceros o bien por la Fiscalía cuando tenga conocimiento de la vulnerabilidad de una persona. Después de las pruebas de exploración por especialista forense, y una vez finalice el procedimiento, se dictará sentencia, donde se determinará el grado de incapacitación y como queda afectada la modificación de la capacidad de obrar de la persona. Si se establece que es más idónea la figura de la tutoría ésta puede ser ejercida de manera unipersonal, recae en una persona, o bien, mancomunada (realizada por varias personas).

Un tutor se debe a su tutelado y actuará en su nombre siendo su legal representante en todas las actuaciones que lleve a cabo. El titular de los bienes y derechos siempre será la persona incapacitada. Para ejercer como tutor deberá jurar el cargo con nombramiento judicial y con la obligatoriedad de asumir los deberes y obligaciones inherentes a este cargo.

Sus funciones será de actuar en nombre de su tutelado. Así velará tanto por su bienestar personal en todos sus ámbitos de vida como en el económico. Primeramente deberá presentar un inventario de bienes del tutelado, y, gestionará el patrimonio presentando anualmente una rendición de cuentas ante la Fiscalía

Esta figura normalmente recae en algún miembro de la familia que en principio esté dispuesto a asumir el cargo. Si la persona incapacitada no tiene familia, o nadie, por razones que sean, no pueda asumirlo, podría ser nombrada una fundación tutelar. Dependiendo del patrimonio del tutelado y de las tareas que deba responsabilizarse el tutor, éste puede tener una remuneración anual a cargo del patrimonio del tutelado según se determine judicialmente. Si el tutor pretende realizar actos patrimoniales de determinada trascendencia por su tutelado, como pueda ser por ejemplo, la venta de bienes o ciertas inversiones, habrá de una autorización judicial previa. El tutor puede ser destituido de sus funciones. Estas pueden ser: por la concurrencia de una causa legal de inhabilidad, o sea, una incapacidad especial; cuando no desarrolle correctamente sus tareas por incumplimiento de los deberes de su cargo o bien por ineptitud; cuando surgen problemas de convivencia grave y continuados entre el tutor y el tutelado.

Actualmente cada vez más se está instando este tipo de procedimiento dado que hay, sobre todo en personas de determinada edad, enfermedades degenerativas que suponen una pérdida en su capacidad cognitiva, y es claramente una herramienta para la protección integral de las personas vulnerables.

Si usted necesita instar este procedimiento para amparar un familiar u otra persona que lo necesite, lo podemos asesorarle con más detalle.